En general se ha descubierto la existencia de una reacción en cadena, tanto ramificada como sin ramificar, que puede llamarse “la sangre de la vida” del fuego.

Lo mismo que el cuerpo humano necesita aire, alimento, temperatura normal del cuerpo y un sistema circulatorio así el fuego necesita aire, combustible temperatura de llama adecuada y un sistema de reacciones en cadena sin impedimentos, por consiguiente se propone una nueva representación que comprenda las condiciones necesarias para tener el fuego, en la forma de un tetraedro.

La razón para emplear un tetraedro y no un cuadrado es que cada uno de los tres elementos esta adyacente directamente y en conexión con cada uno de los otros tres elementos.

Al retirar uno de estos, o más, del tetraedro, hará que este quede incompleto y, por consiguiente el resultado será la extinción.